Sandra Carrasco

Biografía

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Sandra Carrasco, el resurgir de una voz imponente en “Océano”

Una recopilación de clásicos vestidos como nunca

Cuando Sandra Carrasco publicó su primer disco hace tres años, hizo lo que se supone que tenía que hacer en ese momento teniendo en cuenta su perfil flamenco,  su inexperiencia, su voz de gusto exquisito y esa época de fusión de sonidos que tan en boga estaba en el mercado. Ahora, echando la vista atrás,  ha hecho todo lo que quería hacer tras algo muy importante en la vida de una persona: conocerse a sí misma.

 

Aprendió algo muy importante sin duda: lo que no quería hacer y ahí está el punto de origen de “Océano”, una obra magna con todas sus letras. Quería un cambio de repertorio, de sonido, de estilo. Así que cogió su voz, un piano comandado en principio por el sensible Alfonso Pérez (pianista y compositor) y, tras cantar junto a él en una maqueta un repertorio de clásicos que sólo puede definirse como exquisito, llegó a la conclusión de que había encontrado a la verdadera Sandra Carrasco, tan sólo dejándose llevar por ella misma y confiando plenamente en sus posibilidades.

 

“El flamenco es muy difícil y muy fácil a su vez. Flamenco es raíz, cultura, antropología y por ende, sentimiento. Para mí el flamenco es como la vida, más fallo que técnica, es un buen soniquete con unos nudillos en la barra, es una buena persona, es como un león en su hábitat, por eso le tengo tanto respeto. Yo tengo el sentimiento y la forma de vivir. Ahora busco caminos musicales de otra índole con mi mismo sentir flamenco”

 

Hasta encontrar su lugar, ha recorrido muchos senderos con todas sus adversidades. Pero cuando llegó, lo hizo como la brisa en primavera. “He crecido en el sentido humano, y el artístico que van de la mano. Digamos que he puesto los pies en el suelo y más abajo de eso, no hay nada”, reconoce. En ese suelo se encontró, además de aquel piano y unos clásicos robustos de José Feliciano, Mercedes Sosa, Los Panchos o Machín entre otros, a una persona clave,  su adorado Julio Martí, que con tanto interés como ella arropó ese sonido limpio de una sonoridad que la acercó a ritmos ajenos a ella, que van del bolero al tango. Sandra emocionó a Julio en un aeropuerto cuando le puso una primera maqueta que grabó a su gusto. “Quiero escuchar esto muchas veces”, le dijo él. Y la ayudó a todos los niveles vistiendo a su voz con las mejores telas sonoras, lo que ha acabado dando forma a “Océano”, una obra de arte en toda regla.

 

¿Quería Sandra Carrasco cambiar de aires? Sí. ¿Lo ha conseguido? “Océano” es más que una respuesta afirmativa, y se puede visualizar incluso antes de escuchar el disco gracias a las ilustraciones que el prestigioso artista Boris Hoppek ha realizado para el arte final del trabajo.

 

Hacía tiempo que a Sandra le fascinaba la idea de escuchar cómo quedaría su voz amarrada a la de un piano, y siempre tuvo claro que quería hacerlo con versiones, justo donde el gusto es lo más importante para conseguir que quien lo oiga se olvide del original y le haga volar a donde quiera. Canciones que cuentan historias potentes, con fuerza, donde pasan cosas a veces relacionadas con su propia vida, que hacían que todo cobrara doble sentido. Por eso se fijó en el repertorio de artistas legendarios, “maestros que han vivido hasta llegar a ser lo que son”, dice Sandra. Entre el piano inicial y el resultado final al que tanto ha aportado Julio Martí hay un mundo, o como dice el título del disco, un océano, nombre que ella misma le ha puesto a su trabajo para definir la ausencia de fronteras entre los músicos con los que se encerró en el estudio para grabar con ellos, todos a la vez, esta joya de la música nacional: latinos y españoles la rodearon en directo con contrabajo, batería,  percusión,  guitarra,  trompeta y cuerdas. Y su voz en el círculo, siempre presente, provocó la magia: tras algunos ensayos previos, muchas de las canciones de este disco quedaron registradas en la primera toma tal y como se escuchan en el resultado final. No hay mejor manera de plasmar una verdad en sonido.

 

“Cuando no esperas nada llega siempre lo mejor. Nunca pregunté a Julio nada,  confiaba plenamente en él, eso es algo que intuía y supe, por los músicos con los que contábamos y la calidad humana y musical que nos reunió. Y ni en mis mejores sueños imaginé algo así”, recuerda. Porque como Sandra Carrasco ahora se conoce mejor que antes, es consciente que tiene gusto por lo bueno. “Ignoro muchísimas cosas, pero sé lo que me gusta. Sé reconocer el buen jamón, el buen vino, y la buena música”. Todas ellas están en “Océano”. Y de qué manera…

 

 

RESISTIRÉ. Nadie se podía imaginar el clásico del Dúo Dinámico llevado al latín jazz. Hasta que Sandra Carrasco se encontró con la original sonando en la radio de su coche. La letra contaba justo lo que a ella le estaba pasando: tenía que resistir ante la adversidad. Y además, aunque parezca increíble, no existen versiones del tema.

 

QUIZÁS, QUIZÁS QUIZÁS. Sandra recordaba este tema por la película de Pedro Almodóvar “La mala educación”, cuando un travestido Gael García Bernal la hacía suya. Fue su productor quien le dio la idea en Australia. Ella hizo una primera versión, la grabó y se la mandó por mail. Y salió un bolerazo…

 

COMO FUE. Chuchito Valdés y Julio Martí le insistieron en grabarla y al final fue la primera canción que grabó de todo el disco. La primera toma fue la mejor y la única. Y aquí está.

 

POR UNA CABEZA. Entre los clásicos, no podía faltar Gardel, y eso que este tema lo tenía Sandra presente por la aparición en la película de Spielberg “La lista de Schindler”. Quizá todo eso hizo que fuera el momento más mágico entre todas las grabaciones del disco, con lágrimas incluidas.

 

ENVIDIA. Lo reconoce: su preferida, la lleva cantando años desde que se la escuchó a José Feliciano. Según Sandra, la cosa más auténtica que ha escuchado y visto nunca. Y tras oírla en su voz, no cabe duda.

 

CUALQUIERA PUEDE SER. Una de las letras más potentes de las divas entre las divas para Sandra Carrasco: La Lupe. Nunca podrá agradecer lo suficiente a unos amigos y compañeros bailarines que se la descubrieran.

 

MADRECITA. Todo el mundo ha escuchado alguna vez este tema de Machín. Pero la historia personal que tiene para ella es única y emotiva.

 

MI IRRA. Sandra quería meter algo flamenco y no sabía qué. Su amigo Israel, para ella uno de los más grandes, se pasó un día por el estudio. Llegó, surgió grabar este fandango y así quedó. A quien no le ponga el bello de punta que se lo haga mirar.

 

PIEL CANELA. La fascinación de Sandra por Los Panchos viene de lejos. Cogió todos sus discos, se los escuchó de nuevo y tuvo claro que sería este clásico, por las connotaciones que tiene relacionadas con los distintos colores de piel que la rodeaban en el estudio y nos rodean en la vida

 

SABOR A MÍ. Chuchito le aconsejó que la cantara. Y como ella misma dice, ese fue otro de sus acertadísimos consejos. “Me sacó un color de voz que no conocía”, reconoce. Y se la dedica a su tía, cuya razón de vida dejó de existir cuando murió su marido. Va por ellos.

 

OH QUE SERÁ. Para Sandra, hay es un ser humano excepcional, un ídolo, un maestro, Miguel Jiménez,  Él se la puso, le dijo que quedaría bien en su voz. Y llevaba tanta razón que se la regaló con todo su cariño incluyéndola en el disco.

 

HUELVA. Fandango de Huelva a pelo, a la antigua usanza. Entró al estudio, lo hizo una sola vez y aquí está. Poco más hay que decir, se la dedica a su padre, su hermano y su cuñada, su raíz.

 

YO VENGO A OFRECER MI CORAZÓN. Esta canción de Mercedes Sosa fue aquella primera maqueta que su productor escuchó en un aeropuerto, el alma máter de este disco y el motivo por el que existe “Océano”. Para Sandra, no hubo una artista más auténtica.

 

 AUNQUE NO SEA CONMIGO. Esta canción se la pusieron en su discográfica después de advertirla de que, a pesar de su belleza, nadie había querido versionarla. Poca gente la conoce. Pero Sandra no teme a los retos, y fue capaz de darle una vuelta que la convierte en una joya de muchos quilates.

 

EU SEI QUE VOU TE AMAR. “Julio, estamos en la onda”, se la escucha decir a Sandra antes de empezar a cantar. Esta canción la canta Sandra junto a su compañero Melón desde que se conocen. Una noche salió sola y nunca más se han separado de ella. Y a él se la dedica y a la familia Martí Domínguez que tantas alegrías le han dado a Sandra